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Archive for 7/06/09

Por Álex Sàlmon

Zapatero dijo ante 4.500 personas que está en contra de “los que imponen una sola lengua”

Ahora resultará que la inmersión lingüística en Cataluña es un ejemplo de convivencia entre lenguas. El presidente del Gobierno concluye que la norma que discrimina en positivo al catalán en las escuelas es una muestra del gran modo de entender la armonía de los idiomas, de su educación académica, de la pluralidad de conceptos, de la clara defensa del pensamiento abierto e inteligente.

Uno se queda con cara de tonto, con la sensación de que le están tomando el pelo porque el político en cuestión, en este caso un respetado presidente, concibe así la convivencia lingüística. Llegas a pensar que Zapatero comete un error al no traer a sus hijos a estudiar a estas tierras, y sería bueno que alguien le mostrara el camino.

Sobre la calidad de nuestros maestros, nada que decir. Cataluña tiene una larga experiencia y tradición pedagógica que es utilizada en las aulas. El problema es el corsé a través del que se trasmite esa educación. No hace falta que Zapatero visite una escuela catalana para saber en qué idiomas están dando las asignaturas. El 90% en catalán, el 5% en castellano y el 5% en inglés, los tantos por cien de la pluralidad lingüística y la tolerancia en Cataluña. Lo que les digo: toma a todos los catalanes por tontos o por bobos.

Demuestra que es capaz de decir lo que sea sólo para lograr el voto del ciudadano.

En el pabellón de Mar Bella, Zapatero dijo ante 4.500 personas que está contra “los que imponen una sola lengua”. En ese momento me imaginé las caras de Marita Rodríguez, presidenta durante mucho tiempo de la Asociación contra la Tolerancia, de los diputados Antonio Robles y José Domingo, del también diputado Albert Rivera, de aquellas mujeres que desde Salou enviaron una carta al president Pujol, en el año 1995, rogándole que detuviera la obsesión del catalán en las escuela. Hay que recordar que durante aquellos años se progresaba en la aplicación de la Ley de Normalización del 81 y que, aunque en la cabeza de unos cuantos políticos nacionalistas ya comenzaba a trabajarse en la Ley del 98, aún era una entelequia.

Decía aquella carta entre otras muchas cosas: “Defendemos la enseñanza del catalán, pero de forma progresiva o con enseñanza mixta, como se ha hecho durante años, sin imposiciones. Defendemos un bilingüismo sin diglosia basado en la igualdad y en el respeto”. Del texto hace 14 años.

Dudo que Zapatero no esté de acuerdo con él. Dudo que el propio Montilla, entre amigos y familia, no esté de acuerdo con él. Entonces, ¿qué le pasa al PSC que no ve lo que tuvo claro durante tanto tiempo? ¿Qué le pasa al partido que fuera de Eduardo Martín Toval, de Lluís Armet, de Ramón Fernández Jurado (pura honestidad), de personas que piensan o pensaban que Cataluña es un lugar del mundo donde la mezcla de idiomas significaba sabiduría? Me pregunto si la discriminación positiva a la que antes aludíamos ayuda a esa sabiduría. Preguntas tontas, claro.

Dejemos que la sociedad catalana, más culta que los políticos, aplique sentido común.

Cómo ha cambiado el PSC. El jueves Zapatero, a conciencia, utilizó el idioma para hacer campaña, algo que dirán muchos que no ha hecho nunca. Lo ha hecho en ocasiones por omisión, que es otra de las formas de tratar la cuestión lingüística sin supuestas desgracias colaterales.

Lo hizo con esa frase que antes mencionaba. “Contra los que imponen una sola lengua”. La suya debió ser una estrategia oriental. Utilizar la fuerza (argumento) del contrario para ir contra él. Sólo así se puede razonar la frase de Zapatero. Pero: ¿se la cree? No es la inmersión lingüística una forma de priorizar lo que llaman lengua propia imponiendo el catalán en clase de sociales, matemáticas, naturales, física, biología, ciudadanía, dibujo y tecnología. En realidad, el término imponer es una temeridad por mi parte. Deberíamos decir legalizando que el catalán sea la lengua para todas esas asignaturas. A eso se refiere el presidente, o no sabe a qué se refiere y le han hablado de la calle, donde no hay problemas ni con unos ni con otros.

Los límites del cinismo fueron sobrepasados en la Mar Bella por Zapatero. Con sus afirmaciones demuestra que es capaz de decir lo que sea sólo por lograr el voto del ciudadano. También lo superó el PSC. Ellos conocen la realidad del lec[1]país y sus dirigentes son los que deberían saber mesurar las diferencias entre la percepción y la realidad.

Pero los socialistas catalanes ya demostraron hace mucho tiempo que no están por la labor. Tiraron la toalla de la cultura, un colectivo de personas que siempre les fueron afines y también desecharon la antorcha de la libertad lingüística. De la normalidad educativa copiando los modelos de relación que existen en las calles catalanas.

Su discurso es un despropósito. Y si éste es el nivel que muestra ante las dificultades que tiene el castellano en la educación, están apañados los que cada año denuncian que esperan que algún día se cumplan las sentencias del Supremo sobre la famosa casilla.

Mientras, dejaremos que la sociedad catalana, más culta que los políticos, aplique sentido común a este despropósito que significa ignorar el castellano por decreto mayor.

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