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Archive for 23/01/08

Me llamo Mª Jesús González García, y en mi partido, C’S, han querido que yo sea su primera representante para aspirar al Senado por la circunscripción de Tarragona. Tengo 62 años y nací en Sabero, un pueblo de una de las cuencas mineras de la provincia de León; pero, soy, en realidad, asturleonesa porque me crié en Asturias, también en la cuenca minera del concejo de Aller. Hace casi 40 años que resido en Cataluña, de donde también soy, por convicción y por identificación con la tierra de la que es mi única hija.
Llevo 23 años tratando de enseñar español, o castellano, en institutos de la provincia de Tarragona.

Y en esta hermosa tierra quiero acabar mis días arropada por los buenos amigos que me han dado fuerza y consuelo en las adversidades y se han alegrado con mis logros.

Puesta ante la realidad de haber sido seleccionada para representar a mi partido, C’S, en la próxima convocatoria electoral para el Senado, caí, de pronto, en la cuenta de mi desconocimiento total del funcionamiento de la Cámara Alta. Aparte, por ejemplo, del nombre de su presidente, Sr. Rojo, también ignoro el nombre de cualquiera de nuestros representantes en ese ámbito…, y eso a pesar de que soy una persona que a diario, desde hace casi 40 años, leo, al menos, un periódico. Así pues, para ser absolutamente sincera,- que es lo que, por otro lado, creo que falta, en general, en la vida política española, más dada al pasteleo y a la adaptación de las ideas a las matemáticas de los pactos-, en realidad y “a priori”, estoy de acuerdo con Arcadi Espada en su demanda de desaparición del Senado (ver artículo “Sé nada” en el diario “El Mundo” del día 13-enero-2008), por caro (56.703.640 euros aprox.), inútil y aparatoso.

Por si fueran pocas las explicaciones y razones de Arcadi, y ya metida en harina, entro en la web del Senado y empiezo, antes aún de presentir la moqueta, a sentir el vértigo del excedente de importancia y “excelencia” que adorna, por definición, claro, que no por la realidad emboscada tras sus nombres en su nómina citados. No me extraña, pues, que una vez subidos a su podio de presuntas eminencias, con sus sueldos engordados y alejados de las medias nacionales,-tan por encima de los de quienes pagamos con nuestros impuestos sus prebendas, casi religiosas, de intocables-, olviden de dónde vienen y hasta a dónde van.

El caso más inmoral, por citar un ejemplo concreto, me parece el de los que cobran de una caja que tratan de patear a la menor oportunidad, como los nacionalistas que, abominando de la realidad de España y trabajando denodadamente por desmontarla, no sienten el menor pudor moral por vivir tan ricamente a costa de quienes, incluso, ni siquiera llegan bien a fin de mes.

¿Qué puede hacer, pues, llegada la oportunidad, una no profesional de la política en medio tan encumbradamente inútil o, en el más honrado de los casos, desnaturalizado? Aún no lo sé; pero, creo que el primer esfuerzo- y básico- tendrá que ser para lograr que nos replanteemos la necesidad o naturaleza de una cámara perfectamente prescindible o reformable; y los partidos que quieran colocar a sus adeptos, que los mantengan a su costa.

Sé que, claro está, suena a demagógico y a excesivo; sé, también, que la idea más, desde mi punto de vista, pretendidamente honrada, lo más “extremado” que se plantea es la conversión de esa cámara en territorial. Yo, que toda mi vida me la he pasado desmochando falsedades, -ya he logrado resignarme y conformarme con ese desangelado papel-, pienso que es un sistema que puede funcionar en países sin ningún complejo de pertenencia a la Nación común y acogedora de todas las diversidades cultivables, pongamos que hablo de Alemania; pero, en uno como el nuestro donde, en estos días y a cuenta de la letra de un himno, hemos oído a dirigentes que también aspiran a mantener a sus paniaguados en el Senado, “Que facin el que vulguin perquè no és el meu país”, o, como ha dicho, palabrita más o menos, el representante de un “partido nacional”, como Gaspar Llamazares, “con el trabajo que nos costó tragar el himno sin letra…”

Antes, pues, de luchar, y hacer pedagogía, por una cámara territorial, habría que lograr un país en el que todos los territorios se sintieran, siquiera, moderadamente pertenecientes al mismo. Lo demás, se me antoja que es tener los “mismos perros con distintos collares”.

Mª Jesús González García

(nota: Aunque Mª Jesús González García fue elegida como número uno al Senado, en las papeletas del Senado el orden de los candidatos es alfabético, siendo el número uno de C’s en Tarragona Juan Antonio Blanco).

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