No es incauto o inocente, no sirve de nada tacharlo de adolescente o iluminado, es inútil llamarlo vendedor de humo o mezclador de palabras sin sentido. Me refiero al presidente Zapatero, claro. También se ha dicho que llegó al poder por casualidad y que, en consecuencia, no tenía plan de gobierno alguno. Sin embargo, aparte de la satisfacción personal del que habla, ¿qué aporta todo lo anterior a la situación política?
Será vendedor de humo pero es un buen vendedor, porque consigue que se lo compren. Tal vez se dedique a soltar frases sin sentido pero utiliza palabras que suenan bien, llegan a los votantes y logra engatusarlos. Según los cánones actuales, es un buen político y para vencerlo, hay que atacar su política.
¿No tenía plan de gobierno? Da igual porque ahora sí lo tiene. ¿Se ha elaborado sobre la marcha? Da igual porque ya lo está aplicando. ¿Ha surgido forzado por las circunstancias? Da igual porque le permite seguir gobernando.
El plan cuenta con objetivo, medios y aliados. Los aliados son los partidos separatistas, que se pretenden de izquierdas y logran así el aura de honradez, orgullo y valentía procedente (¡aún!) del antifranquismo. El medio es la segunda transición, un contexto político necesario para romper el marco actual, el de la Constitución de 1978. Y el objetivo es una pseudoconfederación, si me permiten el palabro, al menos hasta que no cambie la constitución y se pueda adecuar la superestructura política a la situación real que está naciendo.
¿Exagero? Basta leerse los nuevos estatutos para llegar a una conclusión. Cuando se desarrollen, al gobierno central le quedará poco más que la política de Defensa. ¡Ah, sí! Y el mantenimiento de las relaciones bilaterales con los estaditos pseudoconfederados. Y tal vez el presupuesto para pagar el nuevo logo de Reino de España que será lo único que nos unirá
No es casualidad que los dos únicos estatutos aprobados y que han comenzado a funcionar a marchas forzadas sean los de Cataluña y Andalucía. La primera es la punta de lanza del cambio constitucional, un excelente laboratorio para los cambios que se avecinan. Los socialistas han desbancando a CiU y se han convertido en el principal partido catalanista (lean uno de los últimos artículos de Francesc de Carreras). Para ello, cual flautista de Hamelín, previamente habían embaucado a su electorado y lo habían atraído e inmerso en el mar del nacionalismo.
Andalucía era la única fuerza que podía haberse opuesto con éxito o al menos haber planteado problemas graves a los cambios del Estatuto de Cataluña. Es una región relativamente pobre que necesita el dinero que se va a llevar Cataluña, es una región muy poblada que aporta bastantes diputados a las Cortes y es una región que vota socialista de forma mayoritaria. Por tanto, había que neutralizarla. Y el mejor método era ponerla al mismo nivel que la anterior: las mismas prerrogativas políticas en su estatuto y un parecido porcentaje de inversiones estatales. Todo está concedido en los actuales presupuestos. ¿Quién acusará de insolidario al Estatuto de Cataluña? ¿Madrid? ¿Y qué, mientras voten al Partido Popular?
Así, poco a poco avanzamos hacia la pseudoconfederación. Se diga lo que se diga de Zapatero, no cabe dudar que el presidente ha aprendido alguna cosa en estos tres años: a tener paciencia. Por eso ha hecho marcha atrás en Navarra. Si hubiera pactado con Nafarroa Bai hubieran peligrado las próximas elecciones y, en consecuencia, el objetivo que estamos analizando. Pero ahora, con las inversiones pactadas para Cataluña y Andalucía se ha asegurado un buen paquete de votos y una gran posibilidad de continuar en el gobierno. El pacto en Navarra será posible y, con él, lo que todos imaginamos, empezando por el órgano de colaboración con las Vascongadas y la continuidad de la negociación con los terroristas. Lentamente, sin radicalismo, tacita a tacita, al estilo que nos tienen acostumbrados los socialistas catalanes. Mientras tanto, avanza el nacionalismo de manera descarada en Galicia y las Baleares.
A la vista de todo esto me resulta curioso que muchos comentaristas de prestigio pongan en duda la desestructuración de España (no entro en el me la suda de Savater, que parece más un problema de ducha o desodorante). De acuerdo, España no se rompe pero esto sólo es cierto si y sólo si la entendemos como un simple nombre. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿será la misma España cuando se haya convertido en un conjunto de relaciones bilaterales? ¿Cuánto tiempo tardará en saltar por los aires? Nos espera una época mala y me parece más urgente que nunca conseguir llegar al Parlamento.
Noé
Sé quines soys, lo sé desde el primer día que os ví por la tele: ¿un grupo de intelectuales?, ¿ciudadanos que se dedican a la política?, ¿no somos de derecha ni de centro ni de izquierda?, bueno al menos ahora i pasadas las elecciones decís que sois de centro-izquierda cívico-liberal! Uau!
Yo sé quienes soys; un lobo con piel de cordero en Cataluña, un cordero con piel de lobo en España.
Resentidos por no encajar en la sociedad catalana,(en lo catalán en general), os aferráis a la española, a vuestros orígenes, y me parece normal i lícito.
Lo bárbaro es que nos queráis enfrentar, estoy harto de vosotros, politicuchos que sólo crean crispación, no sóis del pueblo!, porqué no os he visto en ninguna festa major, i mejor porqué si viniéseis nos daríais la tabarra con los carteles en monolingüe!
Pues ala! ya nos veremos a la feria de abril que allí seguro que váis i no os quejáis de nada, que todo es muy bonito i muy bilingüe y sobretodo no escuchar ninguna sardana que pude crear urticaria.
Jo també se qui ets i qui sou les persones com tu, a més d’ignorants.
Sou uns feixistes que us creieu en possessió de la veritat, jutges del que és català i el que no ho és i sou els que no deixeu viure en llibertat als que no pensen com vosaltres. Sou nazis que no permeteu que expresem la nostra opinió i amenaceu i insulteu al vostres veïns només perqué no tenen la mateixa concepció de la vida que vosaltres. Sou escòria.
No enfrontem a la gent, expressar una opinió no es enfrontar. Les persones han de ser lliures de decidir que volen. El que voldrieu es que no hi fòssim, que no hi haguès oposició, que ningú us fes ombra…
El que deia, el nou feixisme.
Noé,
Totalmente de acuerdo con tu análisis político.
Estas excelentes reflexiones deberian ser compartidas con el mayor número de gente posible.
Mis felicitaciones, Quim.
Les vostres reflexions carregades d’odi espanten